Hay sitios a los que llegas porque llevas semanas queriendo ir, y luego están esos otros a los que acabas entrando porque te pillan a mano y encajan justo con lo que necesitas ese día. Con Mi Sushi, en Roquetas de Mar, nos pasó más bien lo segundo. La visita no estaba especialmente planeada, pero entre semana terminamos allí porque era la opción más cercana. Y ya que estábamos, tocaba probarlo en condiciones y salir de dudas.
Este local se presenta como un buffet a la carta de cocina asiática y, según su propia web, funciona con formato buffet libre, con platos que se van pidiendo desde carta; además, la bebida no entra y parte de la sección de postres va aparte. También cuentan con menú del día y están ubicados en calle Chillida, en Roquetas de Mar
Nosotros no fuimos a menú. Tiramos directamente por el buffet, que al final era lo que más sentido tenía si la idea era probar un poco de todo y ver por dónde iba la cocina. Eso sí, conviene saber a qué vas: dentro del buffet puedes pedir lo que aparece en carta, pero no todo entra igual, y hay algunos platos —sobre todo ciertos postres— que tienen suplemento. La bebida, como suele pasar en este tipo de fórmula, también se paga aparte. Eso no es ningún drama, pero mejor tenerlo claro desde el minuto uno para no llevarte la sorpresa tonta al final.
Un buffet asiático con carta amplia y un local muy pensado para entrar por los ojos

La primera impresión del sitio entra bastante por los ojos. El local es amplio, visualmente llamativo y con ese punto de espacio pensado para gustar en foto. Tiene diferentes islas, rincones y zonas que hacen que no se sienta plano ni frío. No voy a decir eso de “sitio instagrameable” como si con eso ya estuviera todo hecho, pero sí: la estética está cuidada y se nota que hay intención en cómo se ha montado el espacio.
Además, la llegada fue buena. La atención por parte de las camareras que nos recibieron nos dejó una sensación bastante positiva. Hubo amabilidad, buena predisposición y ese detalle, cada vez menos frecuente, de atender con ganas y no por inercia. Y eso, aunque parezca básico, cambia bastante cómo arranca la experiencia.
Otro punto que suma es la variedad. En su carta aparecen categorías de wok, plancha, maki, uramaki, nigiri, temaki, gunkan, poke, sashimi, tartar y postres, entre otras, así que opciones hay. Y eso se nota especialmente si vas acompañado de gente con gustos distintos, con niños o con esa persona que entra a un asiático pero luego acaba pidiendo algo menos aventurero. Aquí, al menos por variedad, hay margen para que cada uno encuentre algo que le cuadre.
A nivel de funcionamiento, entre semana nos fue bien. El servicio salió con un ritmo razonable y los platos no tardaron demasiado. Lo matizo porque, echando un vistazo a opiniones de terceros, sí se ven comentarios que hablan de esperas más largas, pero en nuestra visita no fue así. Seguramente el contexto pesa bastante y no es lo mismo un día laborable que un fin de semana con el local hasta arriba. Nosotros, al menos, no tuvimos esa sensación de atasco.
En mesa, una de las cosas que mejor nos encajó fue el tamaño de algunas raciones, sobre todo en platos de arroz y pasta. No se sentían ni ridículas ni descompensadas. Y el arroz, que en un sitio así puede ser fácilmente uno de esos platos que pasan sin pena ni gloria, nos dejó una sensación mejor de la esperada: sabía a salteado hecho al momento y no a bandeja caliente esperando turno.
También suma el contexto práctico. Por la zona hay bastante aparcamiento, aunque eso no significa que vayas a dejar el coche en la misma puerta a la primera. Es una zona concurrida, así que espacio hay, pero a veces toca dar una vuelta.
Lo que más nos gustó de la experiencia
Si hubiera que resumir lo mejor en pocas líneas, diríamos esto: buena atención, local amplio y vistoso, carta con bastante variedad y una experiencia general correcta para ir a comer sin demasiadas complicaciones.
No es poco, porque en un buffet asiático muchas veces lo que se busca no es una cocina de autor ni una ejecución quirúrgica, sino una combinación decente de variedad, ritmo y resultado aceptable. En ese sentido, Mi Sushi cumple bastante bien con la parte de ser una opción funcional para resolver una comida o cena con cierto margen para pedir cosas distintas.




Lo que podría afinar para dejar mejor sabor de boca
Ahora bien, también hay cosas que nos dejaron algo más fríos.
La principal, quizá, tiene que ver con el propio nombre. Cuando un sitio se llama Mi Sushi, uno espera que la parte de sushi tenga un peso especialmente fuerte. Y aquí echamos en falta algo más de variedad, sobre todo en tipos de sushi y en presencia de pescado. Por poner un ejemplo concreto: no vimos anguila como opción de pescado, aunque sí aparece la salsa de anguila en parte de la carta. No es que eso arruine la experiencia, pero sí deja la sensación de que la parte más “sushi” podría apretarse un poco más.
También hubo platos que, sin estar mal, pedían un poco más de gracia. Algo más de sabor, algo más de intención, algo más de ese pequeño empujón que hace que recuerdes un bocado al salir. Y el wasabi, directamente, nos pareció bastante flojo: muy suave, poco intenso y lejos de ese punto que muchos esperan encontrar, aunque luego cada uno tenga su propia guerra con el picante.
La botella de agua, además, nos pareció algo subida para el tamaño. No es el tipo de detalle que te arruina una comida, pero sí de los que suman cuando haces balance.
Y luego está una tontería que no debería serlo: el QR de la carta. Al tener poco contraste en la chapa, cuesta más de la cuenta escanearlo con el móvil. No es un drama de dimensiones bíblicas, claro, pero tampoco parece lo ideal cuando precisamente buena parte del sistema depende de consultar bien la carta desde ahí.
Conclusión final
Nuestra sensación con Mi Sushi fue bastante clara: es una opción correcta en Roquetas de Mar si te apetece un buffet asiático con un local vistoso, atención agradable y suficiente variedad como para ir en grupo sin demasiados debates. Ahora bien, también deja margen de mejora en aspectos importantes, sobre todo si uno espera que la parte de sushi esté más afinada o tenga más personalidad.
En conjunto, no nos pareció un sitio para entrar en éxtasis ni para salir renegando. Más bien un lugar que cumple, con platos que salen mejor que otros, buena atención y una experiencia general bastante apañada entre semana. De esos sitios que te resuelven bien la comida, aunque todavía tengan recorrido para dejar una impresión más redonda.
Nuestro resumen para Mi Sushi buffet asiático
| Decoración | ★★★☆☆ |
| Atención | ★★★★☆ |
| Presentación | ★★☆☆☆ |
| Sabor | ★★★☆☆ |
| Precio | ★★★☆☆ |
Esta reseña, como todas las nuestras, se basa en nuestra experiencia como clientes sin más. Esto no quiere decir que tu experiencia sea exactamente la misma, estaremos encantados de leer tu experiencia en los comentarios.
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